Lograr que los hijos adquieran el hábito de cepillarse los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos no es una tarea sencilla, y muchos lo toman como una especie de obligación de la que intentan escaquearse a toda costa. Pero podemos convertir esa “tortura” en un momento divertido para convertir su higiene oral en una rutina diaria desde bien pequeños, ¿cómo? La Asociación Dental Americana (ADA por sus siglas en inglés) nos da estas pautas:

Tiempo de diversión: es aconsejable que, cuando son pequeños, el momento del cepillado sea algo divertido, que le guste y lo asocie con unos pocos minutos de no parar de reírse. La ADA aconseja por ejemplo poner su canción favorita mientras se lava, o una de sus series de dibujos preferidas, leerle un cuento divertido…. Imaginación al poder, lo importante es que pase un buen rato y lo asocie con algo positivo.

Mantener la rutina: no hay que hacer excepciones aunque lleguen cansados de la escuela, estén algo enfermos y desmotivados, sean vacaciones….¡para nada! Si el objetivo es que adquiera ese hábito como rutina diaria hay que insistir en ello para que comprenda que nada debe eximir de un buen cepillado al menos dos veces al día.

Motivación: es bueno recompensarles al acabar su cepillado con algo que les motive o les guste, la ADA propone por ejemplo hacer una tabla de pegatinas e ir rellenándola cada vez que cumple sin rechistar, dejarle escoger los cuentos para leer…

Hacerle partícipe: es conveniente llevarle a la hora de comprar los objetos de higiene oral, que elija el cepillo del color o estampado que más le guste, enseñarle qué pasta de dientes es la más adecuada para su edad, que elija también el colutorio infantil que más le guste (suele haber diferentes sabores para los niños)… En definitiva, hacerle protagonista o partícipe del proceso.

Un asunto familiar: los hijos toman ejemplo de sus padres, así que lo mejor es que vea como os cepilláis o si se puede, hacerlo todos juntos, de esta forma verá que es un asunto de familia y le gustará implicarse.