La salud bucodental es algo vital para todos. Como hemos explicado en numerosos artículos, tener unos dientes sanos nos ayudará no solo a lucir una bonita sonrisa, también podremos evitar numerosas enfermedades que pueden afectar a todo nuestro organismo.

El objetivo de tener unos dientes sanos no solo deben buscarlo los adultos. Es muy importante que los niños, desde pequeños, adquieran el hábito de lavarse los dientes cada día y aprendan la importancia de tener unos dientes sanos. En su caso, más importante si cabe que en el caso de los adultos ya que tener una buena salud bucodental desde pequeños es la mejor manera de prevenir problemas graves al crecer.

El cepillado infantil

El ritual de limpieza debe comenzar cuando son bebes. Es recomendable limpiar las encías de los niños después de cada toma con una gasa humedecida en agua. La clave es envolver el dedo índice con la gasa para así limpiar con mucho cuidado la boca del bebe y evitar ejercer una presión excesiva.

El aprender a cuidar la salud bucodental debe comenzar cuando los niños son pequeños

El aprender a cuidar la salud bucodental debe comenzar cuando el niño es pequeño.

Cuando crezcan y les comiencen a crecer los dientes debemos enseñarles a cepillarse después de cada comida. Pero, ¿cómo podemos conseguir que adquieran ese hábito? Siendo nosotros mismos el ejemplo. Debemos acompañarles mientras lo hacen y guiarlos para que aprendan a utilizar correctamente el cepillo y a enjuagarse los dientes. Al principio, es recomendable acostumbrar a los niños a cepillarse antes de irse a dormir y poco a poco aplicar esta rutina después de cada comida.

Además, debemos tener mucho cuidado con el tipo de cepillo utilizado, la pasta dentífrica y el colutorio elegidos ya que deben tener una concentración de flúor inferior a los productos utilizados por los mayores. Esta debe ser de 500 partículas por millón. Los cepillos, además, deben ser suaves para no dañar los dientes del pequeño.

Una buena táctica es empezar cepillando nosotros sus dientes y dejar que el pequeño haga una segunda pasada de la misma manera. A medida que el niño adquiera destreza podemos dejarle hacer algunas zonas él solo. Además, cuando aprenda a enjuagarse la boca con agua y escupirla correctamente para eliminar todo el dentífrico será el momento de incorporar el colutorio a su higiene diaria.

Actualmente en el mercado ya existen infinidad de productos dentales específicos para los peques de la casa que limpian su boca sin dañarla. Además, también es posible encontrar cepillos con colores y dibujos llamativos que convertirán el momento del cepillado en algo muy divertido.

Las primeras visitas al dentista 

Además de que el niño adquiera unos correctos hábitos de higiene bucodental es muy importante que, de manera periódica, visite a su dentista. Las revisiones del especialista ayudarán a prevenir numerosas enfermedades y lesiones y a tratarlas de manera temprana si estas aparecen.

Las visitas al dentista también pueden ser algo divertido para los niños

Las visitas al dentista también pueden ser algo divertido.

Para muchos niños visitar al odontólogo puede provocarles ansiedad por el miedo a lo desconocido. Esto puede superarse convirtiendo la relación entre el pequeño y su dentista en algo cercano. Debemos conseguir que las visitas del niño al dentista se conviertan en algo rutinario, al igual que visitar al pediatra.

Esto se consigue superar con las citadas revisiones rutinarias que acostumbrarán al niño no solo al profesional que va a tratar sus dientes, sino también a la consulta y al instrumental que se utiliza. Si el pequeño acude por primera vez al dentista cuando tiene un problema concreto asociará esas visitas a algo doloroso lo que puede ser muy traumático para él.

De esta manera los peques aprenderán que ir al dentista no es sinónimo de dolor y hará su visita algo más llevadero, evitando la ansiedad y el estrés que supone enfrentarse a algo desconocido.