En nuestra búsqueda por la salud y el buen cuidado de nuestra boca y cuerpo en general hemos optado por beber agua embotellada. ¿Pero es realmente esta práctica la más beneficiosa para nuestros dientes?

Para no dañar el esmalte de nuestros dientes se recomienda consumir de pH neutro. Es decir que el nivel de acidez o alcalinidad sea neutro, más exactamente de ph7. Es ya conocido por todos, y apuntado por diversos estudios de investigación y medios como Daily Mail, que  apenas cuatro de nueve marcas de agua embotellada tienen un nivel de pH normal.

¿Cómo afecta esto a nuestros dientes?

El esmalte de nuestros dientes se daña con facilidad cuando consumimos líquidos con un alto nivel de acidez. Específicamente comienza a ser perjudicial cuando su pH es inferior a 5,5.

Por otro lado también debemos señalar que su poder de erosión aumenta cuanto más lento lo consumimos. Es decir, si tardamos dos horas en bebernos un vaso con dicho grado de pH será más perjudicial que si nos lo bebemos en 15 minutos. Cuántos más largos son los sorbos ésta está más tiempo en la boca, y por tanto, es más perjudicial.

 

¿Es mala el agua del grifo?

El agua embotellada no contiene flúor. ¿Esto qué significa? El flúor es un elemento muy beneficioso para nuestro esmalte dental, y que sí podemos encontrarlo en el grifo. Por ello quienes solo consumen embotellada deberán compensar dicha carencia con pastas de dientes ricas en flúor.

No hay razón para no beber del grifo ya que es del todo saludable. Esto nos apunta a que debemos encontrar un equilibrio entre embotellada y del grifo. De modo que consumamos ambos sin observar ninguna carencia y ayudando a mantener nuestros dientes fuertes y sanos.