Seguro que en más de una consulta al dentista te han preguntado eso de “¿está tomando algún medicamento? Y puede que te preguntes que qué tendrá que ver la salud de tu boca con que te estés tomando pastillas para el dolor de cabeza, o de las articulaciones o tus medicinas para el asma, entre otros ejemplos. Pues aunque no lo creas, ¡mucho! La boca no es un elemento aislado de la salud general del cuerpo, y tener una boca sana es fundamental. Además esa pregunta nunca está de más ya que muchos medicamentos de uso habitual para tratar ciertas dolencias tienen efectos adversos en la salud bucodental, por lo que es importante que el dentista sepa si estás tomando algo o no a la hora de evaluar el estado de tu dentadura. Eso no quiere decir que por ello tengamos que dejar de tomar esos medicamentos que se nos han recetado para tratar otra patología, pero ayuda a que el dentista, si encuentra algún problema, sepa a qué se debe y aplique el tratamiento adecuado.

Efectos que tienen en la boca los fármacos de uso más frecuente:

Antihistamínicos para las alergias o el asma, antidepresivos, diuréticos y antihipertensivos para la tensión arterial: suelen provocar un crecimiento exagerado de las encías (que hay que tratar en el dentista), la aparición de aftas y sequedad bucal, lo cual deriva en la aparición de caries. En ocasiones también pueden provocar hiperplasia gingival (crecimiento exagerado de las encías).

Jarabes para la tos y antiácidos: este tipo de jarabes suele estar generalmente compuesto por grandes cantidades de fructosa (azúcar) entre otros ingredientes. Al tener que tomarlo varias veces al día ponemos a nuestros dientes en continuo contacto con el azúcar, su principal enemigo, lo que ocasiona que aparezcan numerosas caries.

Inhaladores: para tratar problemas respiratorios las personas afectadas suelen utilizar los inhaladores, un artefacto que administra la medicación por la boca. Esto puede ocasionar la candidiasis oral, una infección por hongos. Además el medicamento hace que se produzca menos saliva y la que se produce tenga un ph más ácido, por lo que se forma el caldo de cultivo perfecto para las caries. Se aconseja enjuagarse tras cada toma.

Anticonceptivos: se componen por hormonas sintéticas que aumentan la inflamación de las encías (gingivitis). Aunque se ha ido reduciendo la dosis hormonal de estos fármacos, las mujeres que los tomen deben acudir regularmente al dentista para revisar sus encías.

Antibióticos y parches de nicotina: suelen alterar algo el sentido del gusto bien reduciéndolo o bien dejando en la boca un desagradable sabor metálico.