IMPLANTE CON CORONA

El implante con corona es la modalidad más sencilla de implante dental y se utiliza cuando hay que sustituir un solo diente o varias piezas. Consta de dos piezas:

El implante biocompatible, que hace la función de raíz del diente, consiguiendo la fijación necesaria para que la nueva pieza pueda realizar las funciones del diente original.
La corona, que es la parte visible y que aporta la estética.
Gracias al implante se detiene la pérdida ósea que se produce cuando perdemos una pieza dental. Las coronas dentales son los dientes sintéticos que se colocan sobre el implante dental. Normalmente este ‘nuevo diente protésico’ pasa desapercibido si se comparan con los dientes naturales de la boca, tanto por la forma, color o translucidez. Esta es la parte de más uso de todo el implante pero gracias a la evolución de los materiales su desgaste es mucho menor. El material de la corona puede variar siendo la porcelana el más utilizado aunque también están surgiendo nuevos materiales como el zirconio que mejora la estética. Aunque los implantes están fabricados de tal forma que pueden durar hasta medio siglo, el desgaste normal que produce la masticación puede hacer que la corona pierda algo de brillo o forma, pero su recambio es totalmente sencillo. Tan sólo se debe extraer la antigua y colocar la nueva sin necesidad de intervención.

Gracias a estos implantes el paciente logra un resultado estético perfecto y la funcionalidad de su boca. Nuestro equipo le asesorará sobre cualquier duda que tenga así como de la limpieza adecuada.

¿En qué consiste?

Cómo hemos mencionado, un implante se trata del reemplazo artificial de un diente, pero existen varios tipos de implantes: de corona y de carga inmediata. Para realizar un implante de corona se necesitarán varias sesiones. Por un lado hay que tomar medidas del tamaño de la corona, el color…y realizarla de forma personalizada en el laboratorio. Pero la colocación de la corona, que como vemos tarda un tiempo en estar lista, será lo último, antes hay que colocar el implante como tal. Este proceso se realiza mediante una intervención quirúrgica, y se inserta en el hueso maxilar. Para que el implante tenga éxito se tiene que producir la denominada osteointegración, un proceso que hace que el material del implante se fusione con el hueso de forma que se logre una estabilidad total para el diente postizo.

Tras la operación, el implante debe quedar recubierto por la encía para que se produzca la osteointegración y cicatrice correctamente, algo que tarda varias semanas, y después ya se procede a la colocación de la corona, la parte visible del diente. En total se tarda entre 3 y 6 meses dependiendo del estado de la boca de cada paciente