CARILLAS DE PORCELANA

Las carillas de porcelana son delgadas láminas de porcelana realizadas a medida para cada paciente que se adhieren a la parte frontal de los dientes para darles el tamaño y la forma establecidos en el diseño original de tu sonrisa. Se trata de unos elementos muy estables, que no necesitan de mantenimiento ni pulido, no cambian de color y dan a la boca un aspecto natural. Su sistema de fijación hace necesario tallar la forma del diente original entre 0,8 y 1 mm, por lo que se trata de un tratamiento irreversible.

 

Fases

En la primera visita rebajamos la superficie del diente y tomamos las medidas exactas que serán enviadas al laboratorio para proceder a la elaboración de las carillas de porcelana. En esta primera visita colocamos carillas provisionales hasta que contamos con las definitivas. Posteriormente, entre 15 y 20 días después y una vez diseñadas por tu especialista en estética, se adhieren con resina a los dientes.

Su uso no está indicado en pacientes con grandes apiñamientos dentales, con defectos de relación de las arcadas y bruxismo porque habría que tallar demasiado el diente para poder conseguir una sonrisa natural. Estos defectos hay que corregirlos previamente con otros tratamientos (ortodoncia, ortodoncia invisible) y, una vez conseguidos los resultados deseados, ya se puede proceder a colocar las carillas.

Están especialmente indicadas para personas con una alta exigencia estética por su vida social y laboral. De hecho, su uso está muy extendido entre los famosos del cine, la televisión y el mundo de la moda que lucen ‘sonrisas perfectas’ de Hollywood. El hándicap es que se trata de un tratamiento no reversible ya que para su colocación, como hemos explicado, es necesario tallar el diente.

DURACIÓN DEL TRATAMIENTO

Las carillas de porcelana suelen durar entre 5 y 10 años, dependiendo en cada paciente de cómo cuide su higiene dental. Aunque su mantenimiento es mínimo ya que el color no se degrada, se recomienda realizare una limpieza profesional cada año.

EFECTOS NEGATIVOS

Su punto negativo es que se trata de un tratamiento irreversible al tener que reducir la superficie dental (tallar el diente) para su colocación, un diente no se regenera, por lo que una vez realizadas, no hay vuelta atrás.