Se estima que alrededor del 80% de la población tiene miedo al dentista, y de este porcentaje aproximadamente el 15% sufre de un pánico extremo. Según los expertos este tipo de miedo no es algo real basado en alguna  mala experiencia personal, sino que se debe simplemente al miedo a lo desconocido. En el caso de los niños estas fobias son más altas porque lo relacionan con algo doloroso.

Cuando los pequeños tienen demasiado miedo a menudo interfiere en el trabajo del especialista dificultándolo mucho. Con el objetivo de intentar minimizar los niveles de ansiedad de los niños más nerviosos, un estudio de la Universidad de Odontología del Rey Saud en Arabia Saudí ha comprobado que el comportamiento de los pequeños mejora considerablemente mientras llevan puestas unas gafas de vídeo. Usando este tipo de lentes, que proyectan los dibujos o películas favoritas de los niños, los especialistas pueden examinar al pequeño más fácilmente y sin que este se altere.

En el estudio analizaron a 56 niños de entre 7 y 9 años bastante inquietos durante sus visitas a la consulta, y les sometieron a tres tratamientos diferentes: un examen oral, una inyección con anestesia y una reparación dental. Mientras ellos disfrutaban de las videogafas y los doctores trabajaban se les iban midiendo los niveles de, comportamiento cooperativo, signos vitales…etc. Los resultados mostraron que la terapia de distracción era altamente efectiva para los niños, que redujeron sus niveles de ansiedad. Los investigadores aun así recalcan que la muestra de su estudio es pequeña y que serían necesarios más estudios en diferentes entornos para demostrar de forma más concluyente que la terapia audiovisual de distracción es efectiva.

Otras formas de quitar el miedo al dentista

Hasta que las videogafas lleguen a las consultas dentales existen otros métodos al alcance de todos para intentar eliminar este miedo infundado en los más pequeños. Lo más importante es que la visita al dentista la vean como algo rutinario y no como algo malo, que solo hay que ir cuando les duele. Si se hace así es muy probable que el niño lo asocie con algo doloroso y el miedo crezca. Este aspecto se consigue también dando ejemplo, si los padres también acuden regularmente con él al dentista será más fácil que asimile la visita como un chequeo médico más.

La relación con el odontólogo también es importante para ayudar a eliminar los miedos, debe ser natural y que le vea con frecuencia para que sea una cara conocida y no un extraño. Al principio se recomienda utilizar un refuerzo positivo en estas visitas cuando se porta bien en la consulta para que se sienta alegre y lo asocie con algo positivo.