En los últimos años la importancia de la salud oral ha ido aumentando notablemente, numerosos estudios han ido relacionando cómo influye la salud oral en la aparición de enfermedades graves como el alzhéimer o diversos tipos de cáncer, motivos por los cuales gozar de una buena salud oral es una manera más de prevención ante otras patologías. Por si fuera poco, los dientes también podrían ser un depósito de información sanitaria. Un estudio reciente ya señalaba que los dientes de leche albergaban toda la información sobre las toxinas a las que esa persona había estado expuesta durante el desarrollo fetal, es decir, en el útero materno.

Ahora otro estudio de la Universidad McMaster ha descubierto que en los dientes existe un registro único y muy valioso sobre el déficit de vitamina D de una persona a lo largo de su vida, datos que quedan guardados incluso más de 100 años después de la muerte.

La investigación, publicada en la revista ‘Journal of Archaelogical Science’, revela que cuando se priva al organismo de vitamina D se producen unas alteraciones microscópicas permanentes en la dentina, el tejido amarillento que se encuentra debajo del esmalte dental. Estos cambios van formando un registro, similar a los anillos que se forman en el tronco de los árboles, durante el crecimiento de los dientes que permite descifrarlo posteriormente utilizando la tecnología adecuada.

Se sabe que la vitamina D es muy importante para el desarrollo humano ya que ayuda a absorber el calcio necesario para la formación de unos huesos sanos. Hasta ahora no existía una manera clara de medir qué había ocurrido y cuando, los científicos solo se valían de los huesos para estudiar este problema, pero al estar en constante remodelación durante la vida y la velocidad de descomposición tras la muerte, hacía que se perdiera mucha información por el camino.  El registro que se crea en la dentina, al estar protegido por el esmalte dura mucho más en el tiempo que la información almacenada en el tejido óseo, por lo que este descubrimiento abre una vía alternativa para obtener datos sobre lo que propicia el déficit de esta vitamina. Dicha deficiencia se conoce como raquitismo, y todavía sigue siendo un problema de salud pública a nivel mundial que afecta a alrededor de un millón de personas.