13900470_3PREOPERATION0El labio leporino y el paladar hendido son dos defectos de nacimiento que consisten en una fisura en los labios y/o el paladar que durante el desarrollo fetal no se ha unido correctamente. En el caso del labio leporino esa abertura aparece en el labio superior, y el paladar hendido supone una brecha que comunica la cavidad oral con la nasal.

Estas patologías afectan significativamente a los dientes de los pequeños, especialmente al tamaño, la posición y la forma de estos. Aunque no lo parezca, es un defecto más común de lo que se cree, según los datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos aproximadamente unos 7.000 bebes nacerán este año con dicho defecto. De las dos afecciones el labio leporino es la menos grave, se puede corregir con una cirugía a los pocos meses de edad y la cicatriz se borra a medida que el niño crece.

El caso del paldar hendido es algo más complicado, y aunque también se soluciona mediante una cirugía, esta se tiene que realizar como mínimo a partir del primer o segundo año d vida del pequeño. Si la la afección es muy severa, dicha operación se pospone hasta los 5 o 6 años de edad para evitar problemas estructurales en la mandíbula.

El grado de severidad de la hendidura determina el número de cirugías a las que se tendrá que someter el niño en el futuro, que además de un equipo de cirujanos se requerirá también a un ortodoncista especializado. Con los avances de la tecnología actual y los aparatos de los que se dispone es posible que quienes padecen estas deformaciones tengan una vida completamente normal.

¿Qué cuidados requieren?

Lo primero de todo es programar una visita al dentista lo antes posible para que el doctor evalúe la situación dental del pequeño y siga su evolución desde el principio. Los niños con labio leporino o paladar hendido son más propensos a tener caries debido a la dificultad de llevar una higiene dental correcta por la malposición de los dientes. También tienen un esmalte más débil y una saliva más densa, lo que les hace vulnerables frente a las bacterias que se acumulan en la boca.

Por ello requieren una higiene bucal mucho más minuciosa, llevar una dieta que les aporte una gran cantidad de nutrientes y visitar muy asiduamente al dentista.

*Para promover y concienciar a la población sobre estas enfermedades e incentivar la investigación sobre sus causas y soluciones, una coalición de grupos sanitarios ha nombrado a julio como mes nacional para la prevención y concienciación del labio leporino y problemas craneofaciales.