Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aproximadamente un 15% de la población sufre odontofobia, o lo que es lo mismo, pánico al dentista. Un miedo irracional a esta figura que es muy habitual en los niños, en los que es más común que sufran ansiedad durante las visitas a su especialista.

Calmarles o lograr que pierdan este miedo no siempre es tarea fácil, pero unos investigadores del Reino Unido parecen haber encontrado una forma eficaz de lidiar con este problema, se trata de la terapia cognitiva-conductual (TCC), basada en la evidencia, para tratar la ansiedad dental. Dicha terapia ya se consideraba aceptable para ello, pero se trata de un recurso bastante limitado. Dichos investigadores llevaron a cabo un estudio con el objetivo de desarrollar un recurso de TCC de autoayuda que ayudase a evaluar la eficacia y rentabilidad del tratamiento.

La investigación constó de dos fases: en la primera se optó por un enfoque cualitativo “basado en la persona” para informar sobre el desarrollo de este recurso. En la segunda fase se invitó a varios niños de entre 9 y 16 años con un nivel de ansiedad muy alto a utilizar este recurso. Los participantes tuvieron que completar cuestionarios para evaluar su ansiedad y sus índices de calidad de vida relacionados con la salud (CVRS) antes de utilizar el recurso y al finalizar el tratamiento. En total fueron 56 niños los que se sometieron a dicha investigación con la ayuda de 25 odontólogos, y los resultados mostraron que 48 de los pequeños finalizaron el estudio (tasa de terminación del 86%) y observaron que se redujeron drásticamente los niveles de ansiedad de estos niños. Dados estos resultados, que prueban la aceptabilidad y eficacia de este plan, los expertos piden un ensayo más grande y aleatorio para verificarlo.

Otras formas de relajación en la consulta

Existen otras formas de relajar a los pequeños durante sus visitas a la consulta como la terapia audiovisual, que consiste en poner a los niños unas video-gafas durante el procedimiento de manera que se quedan “entretenidos” mientras el especialista realiza su trabajo. Este método fue objeto de estudio de los investigadores de la Universidad de Odontología del Rey Saud de Arabia Saudí.

El doctor Michael Hasty probó otro método en su consulta que resultó muy eficaz también, en este caso consistió en invitar a su consulta a ‘Frodo’, un perro que calmaba a los niños mientras el doctor les examinaba o les realizaba la intervención necesaria.