Conocemos como “diente muerto”, un diente en el que ya no existe flujo de sangre. En ocasiones podemos también denominarlo “diente no vital”. Sus causas se deben a diferentes problemas que pueden variar desde un trauma dental hasta una caries. En este artículo comentaremos los síntomas comunes, así como las diversas formas en las que se puede tratar y prevenir un diente muerto.

Como ya hemos comentado en otras publicaciones, el diente se compone de tres capas. Estas tres capas son: esmalte, dentina y pulpa. La pulpa sería el elemento que contiene los vasos sanguíneos y los nervios. En el caso que de que dichos nervios se encontraran muertos, esto desembocaría en dichos “dientes muertos”. Un nervio muerto en un diente a veces se denomina pulpa necrótica o un diente sin pulpa.

Síntomas

En múltiples ocasiones es difícil el diagnóstico de un diente muerto, al menos a simple vista. Solo un profesional dental podrá diagnosticarlo, por lo que los viajes regulares al dentista son importantes.

Sin embargo, podemos destacar dos síntomas principales de un diente muerto que pueden ayudar con el autodiagnóstico, la aparición de dolor, y el cambio de color.

Causas

Como causas principales comunes de un diente muerto cabe destacar las caries y los traumatismos dentales.

En referente a la caries. La caries dental comienza en la capa más externa del diente, pero con el tiempo puede causar penetración en las capas más profundas. En el caso de que estas cavidades no se tratan, eventualmente pueden llegar a la pulpa y crear un camino para que las bacterias entren en el diente y causen la muerte del nervio. De esta forma la presión de la pulpa aumentaría, cortando el suministro de sangre y causando un dolor agudo con la muerte del nervio.

Por otro lado, si hay un trauma físico en el diente, como una lesión deportiva o una caída, los vasos sanguíneos pueden estallar o cortarse el suministro de sangre hasta el diente. Si esto ocurriera el nervio y otros tejidos vivos dentro de la pulpa morirán.

Tratamiento

El tratamiento instantáneo es vital en un diente muerto. Si la infección bacteriana crece esta puede moverse a la raíz del diente y atacar a la mandíbula y otros dientes. A menudo los dentista se sirven de radiografías para tratar este tipo de casos.

Existen dos opciones de tratamiento cuya elección dependerá de la situación y de la experiencia del profesional que nos esté tratando. Por un lado la extracción o remoción de dicho diente. La otra posible solución sería llevar a cabo una endodoncia. Eliminando tanto la infección del diente como de la raíz. Más tarde sería limpiada y sellada para tratar de evitar una infección adicional.

 

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