Los especialistas advierten de los peligros que suponen los blanqueamientos dentales sin control médico.

Recuerdan que los dientes no son blancos y que el objetivo último del tratamiento debe ser la naturalidad.

Las continuas campañas de publicidad anunciando productos y tratamientos milagrosos para conseguir unos dientes blancos y perfectos, la mitomanía y el afán de mimetismo con las celebrities que presentan unas sonrisas “perfectas” han llevado a muchas personas a sufrir una obsesión por conseguir unos dientes blancos, que los especialistas han bautizado como “blancorexia”.

Blancorexia es la obsesión por tener los dientes blancos.

Blancorexia es la obsesión por tener los dientes blancos (Flickr | tmarsee530 – CC BY 2.0).

“Las personas que la sufren se someten de forma continua y fuera de todo control médico a supuestos ‘tratamientos’ para conseguir un blanco cada vez más blanco en sus dientes, agrediendo de forma peligrosa a dientes y encías, y causando –en casos extremos- la pérdida de la pieza”, advierte el Dr. Iván Malagón, Odontólogo experto en Ortodoncia y Estética Dental.

Malagón ha recordado que “los dientes no son blancos. Ni siquiera cuando somos pequeños y no han sufrido los efectos de nuestros hábitos de vida tienen una tonalidad blanca”. Cada persona tiene una tonalidad en su dentadura que viene marcada por la genética y que, “en el fondo, es la más armónica para sus facciones, sus encías y la tonalidad de su piel”.

Los dientes no se blanquean se aclaran

“Quizá una parte de la ‘culpa’ la tiene el propio nombre del tratamiento –‘blanqueamiento’-, ya que en realidad no ‘blanqueamos’ los dientes, sino que aclaramos alguna o algunas tonalidades para devolverles un tono parecido a su aspecto original y lograr una sonrisa natural, más sana y armónica con nuestra fisonomía”.

“Actualmente contamos con productos y tratamientos muy seguros en manos de un profesional para aclarar la tonalidad de los dientes afectados por tinciones consecuencia de nuestros hábitos de vida. Pero el uso descontrolado de peróxido de carbamida y de peróxido de hidrógeno en altas concentraciones y de forma continuada, para conseguir un ‘blanco nuclear’, ataca el esmalte y la pulpa dental de forma irreversible, y provoca erosiones en las mucosas de la boca e incluso abrasiones químicas en las encías”. Estas lesiones pueden debilitar la raíz del diente y finalmente causar la pérdida irreversible de la pieza.

Por todo ello, el Dr. Iván Malagón ha recordado que, a la hora de hacer un blanqueamiento dental, es fundamental acudir a una clínica odontológica especializada en estética dental para que “un profesional realice un estudio personalizado del estado de nuestros dientes y de las causas que han podido modificar su color original. De acuerdo con nuestras características físicas, nos propondrá un tipo de tratamiento que puede incluir un blanqueamiento o el recurso a carillas, si además de blanquear queremos disimular otros problemas estéticos”.

Iván Malagón nos recuerda algunos consejos para mantener nuestros dientes blancos:

  • Rigurosidad en la higiene, después de cada comida y haciendo uso de la seda dental
  • Evitar el tabaco –“nefasto para nuestra boca y el resto de nuestro organismo”-
    Reducir el consumo de: Café, té, vino tinto y otras bebidas con un alto contenido en taninos y cromógenos, con un alto poder de tinción.
  • Refrescos y bebidas carbonatadas, azucaradas y energéticas.
  • Frutas y verduras de color intenso, cuyo pigmento se adhiere al esmalte.
  • Salsas como el Ketchup, la de soja y el vinagre balsámico.

La mayoría de estos alimentos y bebidas tienen que estar presentes en nuestra dieta, por lo que es imprescindible una higiene completa y rigurosa.

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