Ya estamos sumergidos de lleno en el verano: algunos terminando las vacaciones y otros a punto de empezarlas. El descanso estival nos brinda una oportunidad de oro para hacer una puesta a punto de nuestra salud oral entre el tiempo que podemos dedicar a nuestro cuidado y la deliciosa variedad de alimentos frescos de temporada.

Visita a tu dentista.

Aquí tienes 5 consejos para que tu sonrisa salga ganando estas vacaciones:

  1. Organiza una cita «en familia» con tu dentista de referencia: El inicio o el fin de las vacaciones es un momento ideal para que tus hijos sigan tu ejemplo en las rutinas de salud oral. Ir contigo al odontólogo les ayudará a ver con naturalidad estos chequeos dentales periódicos.
  2. La higiene oral no tiene vacaciones ¡al contrario! La relajación de nuestras costumbres en cuanto a dieta hace que sea más necesaria que nunca una higiene rigurosa. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos también en nuestra boca, la menor producción de saliva por el calor nos hace perder su acción protectora y el contacto de nuestros dientes con el cloro favorece la acumulación de sarro.
  3. Las actividades al aire libre y las caídas en las piscinas disparan los traumatismos dentales en verano. Recuerda que es clave acudir al dentista dentro de las dos primeras horas para minimizar los daños e intentar salvar un diente roto total o parcialmente.
  4. Aprovecha la rica variedad de frutas y hortalizas que nos ofrece esta época del año para darte un buen «chute» de antioxidantes: son una inigualable fuente de hidratación natural, repondrás vitaminas y minerales, tus dientes se verán fortalecidos y te lo agradecerá todo tu organismo. Eso sí, recuerda que los zumos naturales de cítricos (naranja, pomelo, limón, kiwi, …) debes beberlos con ayuda de una pajita para evitar la desmineralización de tus dientes. Si estás hidratado no te hará falta consumir zumos azucarados ni refrescos y bebidas carbonatadas, que favorecen la caries y erosionan nuestro esmalte dental.
  5. Reduce el consumo de helados y granizados: el fuerte contraste de temperatura entre la temperatura de tus dientes y el hielo favorece la sensibilidad dental, esa forma natural que tienen nuestros dientes de avisarnos que algo no va bien.

Sonríe.

Y siempre, siempre, evita el tabaco. Nunca es bueno y en vacaciones, menos. Es una época en la que estamos rodeados de los nuestros y lo que no es bueno para nosotros también es malo para ellos.

Disfruta de tus vacaciones y recuerda que te espero para tu revisión 😉