Las enfermedades periodontales afectan gravemente a los tejidos de soporte del diente, y si no se tratan adecuadamente pueden desembocar en la pérdida de las piezas dentales. Además de las complicaciones sanitarias que esto supone, las consecuencias estéticas también son relevantes, a nadie le gusta verse sin dientes y sustituirlos por implantes artificiales es un tratamiento que, aunque es muy efectivo gracias a las técnicas y materiales mejorados de hoy en día, requiere un coste económico y tiempo para llevarlo a cabo.

Cada vez desarrollan más herramientas para que los dentistas puedan frenar el avance de enfermedades que afectan a las encías minimizando los riesgos de estas. La última investigación al respecto ha descubierto que el agonista de melanocortina puede ser una herramienta clave para ello y abre la puerta para posibles nuevos tratamientos contra la periodontitis.

El trabajo lo han llevado a cabo científicos del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil. Los investigadores insertaron  a un grupo de ratones bacterias relacionadas con la enfermedad de las encías y diferenciaron varios grupos de tratamiento: uno de ellos se le trató con el agonista de melanocortina, a otro grupo no se le trató, a otro se les trató con un placebo y a un último grupo no se le infectó.

Al analizar la evolución de los diferentes grupos de roedores los investigadores descubrieron que el grupo que había sido tratado con melanocortina agonista tenían menos inflamación y niveles más bajos de reabsorción ósea alveolar, es decir, que perdieron menos hueso. Estos resultados mostraron que este tratamiento puede ser verdaderamente eficaz para controlar casos con una inflamación severa y además ayuda a conservar más hueso.

Mientras los expertos continúan explorando nuevas fórmulas para paliar y frenar las enfermedades periodontales, en casa también podemos poner nuestro granito de arena e intentar prevenir la aparición de estas patologías. En nuestra mano está llevar una higiene oral correcta cepillándonos los dientes a diario después de las comidas, utilizar la seda dental para garantizar una limpieza exhaustiva y no olvidarnos de seguir una dieta adecuada, la alimentación influye mucho en la salud oral y es importante tomar alimentos que aporten nutrientes a los dientes y evitar los más dañinos como los que contienen mucho azúcar. Por último pero no menos importante es necesario que acudamos regularmente a la consulta del dentista para que compruebe el estado de nuestra de boca.