Inculcar en los más pequeños unos buenos hábitos de higiene oral siempre es una ardua tarea para los padres que parece imposible de conseguir al principio. Pero con paciencia y esfuerzo todo es posible, hasta lograr que tu hijo permanezca dos minutos con el cepillo en la mano limpiándose los dientes y que repita esta tarea al menos dos veces al día. Parece ser que el mensaje ha calado  y que los pequeños van en la buena dirección, esa es la conclusión a la que ha llegado un informe del Ad Council y la organización Partenship for Healthy Months, Healthy Lives.

En dicho informe se refleja el fruto de todas las medidas tomadas durante la última década en materia de salud dental, muestra un aumento del número de padres encuestados que afirma que sus hijos se cepillan los dientes durante dos minutos al menos dos veces al día. Si dividimos por idiomas, este análisis refleja que en EEUU los padres de habla inglesa que afirman que sus hijos se cepillan dos veces al día ha pasado del  48% en 2012 al 61% en el año 2015, y respecto a los padres de habla hispana se ha registrado un aumento desde el 63% al 78%.

Los millones de dólares invertidos en televisión, radio, anuncios digitales, panfletos y un amplio etcétera junto con los programas integrados en las escuelas han demostrado ser altamente eficaces para la concienciación infantil sobre la importancia de la salud oral. Recordamos que la higiene dental diaria es sumamente importante para mantener los dientes limpios y sanos, pero tampoco hay que olvidarse de seguir una dieta adecuada y de visitar regularmente al dentista.

Pacientes especiales en el dentista

Los hábitos de higiene dental en casa van por buen camino, pero no hay que olvidarse de las citas en el dentista, y es aquí donde muchos niños tienen miedo todavía, y más si tienen algún problema conductual. De hecho, un reciente estudio de la Universidad Federal de Goias, en Brasil, ha determinado que los niveles de cortisol (una hormona cuya secreción aumenta en los momentos de estrés) de la saliva de los niños analizados durante su ensayo aumentaron notablemente tras el procedimiento dental.

El estrés o la ansiedad en los niños puede dificultar la tarea del especialista hasta en los procedimientos más rudimentarios, por ello es importante quitar estos miedos y que el pequeño tenga una relación natural con su dentista, de confianza, y que vea que los padres también acuden al dentista. Otro factor clave para eliminar estas fobias es que no asocie ir al dentista con algo doloroso o malo, es decir, intentar acudir a la consulta sin motivo alguno, simplemente porque toca revisión, de esta forma los niños no lo asociarán con algo negativo.

La anestesia también juega un papel importante en la visita de los pequeños. El sedante se utiliza en ellos de forma diferente a los adultos ya que aquí el principal objetivo es relajarles para que no tengan ansiedad. Pero también son más vulnerables a sus efectos y es más fácil que pasen de un estado controlado de la anestesia a un estado más profundo que puede derivar en muerte, por ello se han actualizado las directrices y protocolos de anestesia infantil para minimizar estos riesgos.