Desde hace tiempo se conocen los beneficios que aporta el flúor a la salud oral al ayudar a combatir las caries empleando este material sobre todo en dentífricos o enjuagues bucales. De hecho, estudios recientes como el de la Queen Mary University de Londres han constatado que el uso habitual (y supervisado) de colutorios que contengan flúor disminuye en un 27% las superficies con caries en los niños.

Ahora, otra investigación llevada a cabo por la Case Western Reserve University ha analizado otros aspectos en los que influye el flúor en los Estados Unidos, en este caso en concreto, con los índices de diabetes. Este compuesto es un conservante de la glucosa en sangre, por lo que el científico Kyle Flugee se dedicó a analizar mediante modelos matemáticos y utilizando los datos disponibles al respecto sobre las tasas de diabetes en relación con el agua fluorada.

Las investigaciones que ha llevado a cabo Flugee sugieren que el incremento de la diabetes entre los años 2005 y 2010 está estrechamente ligada con el aumento de los niveles del agua fluorada. Según sus datos, el aumento de 0,1 mg de flúor en el agua equivale a un incremento del 0,17% de la prevalencia de la diabetes ajustada por edad. En los análisis también se encontraron diferencias según el tipo de fluoruro utilizado en cada región, por ejemplo, el de sodio y el fluorosilicato sí tenían vínculo con la diabetes, pero sin embargo el ácido fluosilícico se asoció con una disminución en la prevalencia de esta enfermedad.

Se observó que las zonas en las que no se añadían aditivos al agua del grifo, es decir, se bebía de forma natural, sin alterar, tenían unos índices menores de diabetes. Pero la conclusión final del estudio de Flugee no fue tanto que los niveles de fluoruro en el agua se vinculaban directamente con una tasa mayor de diabetes, sino que este factor depende más del consumo de agua del grifo per cápita.

Ante estos resultados Flugee ha declarado que no deben servir para cambiar las políticas y que afecten directamente a las personas, “se trata de un estudio ecológico” alega, cuyo objetivo es que sirva para futuros estudios más profundos sobre la diabetes y el flúor ya que, recuerda, el agua no es la única fuente directa de flúor, existen otros alimentos que también lo contienen.